La noche anterior de mi primer día en la universidad tuve insomnio de los nervios, la emoción y la intriga que tenía de entrar a estudiar debido a que era una gran oportunidad que había desaprovechado antes. Cuando escuche la alarma me levanté muy animado y empecé a alistarme, en el momento que me estaba vistiendo no encontraba el desodorante y era lo ultimo que me faltaba para terminar e irme, mientras lo buscaba preparaba el desayuno que por cierto olvide por completo, al rato de buscar y buscar encontré el desodorante pero algo me olía raro, cuando recordé el desayuno y me dirigí a la cocina y me encontré con que la arepa estaba completamente negra de lo quemada y ya no tenía tiempo de hacerme otra entonces no desayuné.
Me dirigí al parqueadero por la moto y cuando iba a emprender el viaje a la universidad me di cuenta que la llanta trasera de la moto estaba chuzada, muerto de la ira fui al monta llantas mas cercano, al rato me la entregaron y por fin me dirigí a la universidad. Al llegar a esta empecé a sentir muchos nervios y emoción, cada que estaba más cerca del aula sentía mucho más nervios e intriga por conocer los compañeros de clase y profesores. Cuando entre a clase me encontré en la misma facultad de ciencias empresariales a un viejo amigo que estudió en la misma institución donde realicé mi carrera de dependiente judicial fue una gran sorpresa y un gran apoyo para mi primer día, debido a que soy un poco introvertido y no muy sociable a primera impresión. En las clases estuve muy atento y cada que los profesores nos informaban de los temas que veríamos en el semestre, me convencía más de que querer ser contador público fue la mejor decisión que he tomado. Al terminar mi jornada de clases me dirigí a conocer la estructura física de la cual podría disfrutar por mucho tiempo, antes de irme ese día de la universidad la observé completamente me di cuenta de que estar en la universidad es un privilegio del cual hay que aprovechar un cien por ciento.
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